Por José Jaliff.
En los últimos dos años, muchas organizaciones de la región aceleraron sus iniciativas de inteligencia artificial para automatizar procesos, optimizar tiempos y mejorar la toma de decisiones.
Sin embargo, a medida que estos proyectos avanzan aparece una realidad bastante clara: la inteligencia artificial genera valor cuando logra integrarse con los procesos y los sistemas que sostienen el negocio.
La mayoría de las compañías conviven plataformas core, datos distribuidos en distintas áreas, automatizaciones puntuales y herramientas de analítica que no siempre están conectadas entre sí.
En ese escenario, el desafío deja de ser solo tecnológico. Pasa a ser un desafío de integración.
Es en este contexto donde en TGV decidimos dar un paso más y crear la Unidad de Negocios de IA Empresarial, que tengo el desafío de liderar.
Más que inaugurar una nueva práctica, el objetivo es integrar capacidades que la compañía viene desarrollando desde hace años: arquitecturas de datos, analítica, automatización de procesos, desarrollo de soluciones a medida e integración de sistemas empresariales.
La oportunidad hoy es conectarlas, porque la inteligencia artificial empresarial es ideal para acompañar los procesos que una organización necesita mejorar.
Por eso nuestra unidad integra distintas capacidades que, cuando funcionan juntas, permiten llevar la inteligencia artificial al corazón de las operaciones:
- Arquitecturas modernas de datos
- Business Intelligence y analítica avanzada
- Automatización de procesos (RPA)
- Agentes inteligentes y copilots
- Integración con plataformas de negocio como SAP, JD Edwards y otros sistemas core
Cuando estas piezas trabajan de manera coordinada, la IA deja de ser una promesa tecnológica y empieza a generar resultados visibles: menos tareas manuales, decisiones mejor informadas y experiencias de cliente más consistentes.
En nuestra experiencia, uno de los errores más comunes en proyectos de inteligencia artificial es empezar por la herramienta.
Nosotros preferimos empezar por otra pregunta: ¿qué proceso del negocio vale la pena mejorar?
Muchas veces la respuesta atraviesa varias áreas al mismo tiempo —comercial, operaciones, servicio, finanzas— y requiere conectar tecnologías que antes operaban por separado.
Ahí es donde la inteligencia artificial se vuelve realmente transformadora.
La creación de la Unidad de IA Empresarial marca justamente esa oportunidad dentro de TGV: la posibilidad de integrar datos, analítica, automatización y conocimiento de negocio en una estrategia única orientada a resultados para continuar siendo un socio estratégico de nuestros clientes en sus procesos de negocios.